Quien eran estas personas?

Hace ya más de 7.000 años, en los montes de toda Galicia, como es el caso de Sete Camiños, se instaló una cultura avanzada que conocía la domesticación del ganado y los vegetales. Todo esto lo conocemos gracias a las investigaciones arqueológicas que dieron a llamar a este momento de nuestra prehistoria como el Neolítico.

Estas personas que vivían en Sete Camiños cultivaban cereales y plantas de origen mediterráneo: trigo, berza, alubia, guisantes, lentejas ... Y pastoreaban vacuno, sobre todo, utilizando este ganado como animal de tiro y para aprovechamiento lechero, aunque tenían también ovejas, cabras y cerdos.

La dieta estaría además complementada por la recolección de vegetales silvestres: bellotas, avellanas ... y en menor medida por la caza. Destacando, al mismo tiempo, el aprovechamiento de los recursos costeros.

Practicaban una agricultura que aun no estaba desarrollada de carácter intensivo, que agotaba los terrenos en períodos relativamente cortos. Esta forma de vida hacía que las tribus tuvieran que competir por los territorios mejores para el cultivo y el pastoreo, con mejores recursos para vivir; lo que se plasmó en una serie de hitos y marcos territoriales indicativos de los territorios y las propiedades de cada grupo humano (los túmulos funerarios y los petroglifos podrían ser ejemplos de esta demarcación territorial).

Poseen una religión muy desarrollada y cuidada basada en el culto a la muerte, que se refleja en los grandes enterramientos colectivos en forma de sepulcros y dólmenes. La producción de vegetales nos hace conocedores de los astros y la influencia de estos sobre las cosechas y la vida de las personas, y este conocimiento acaba reflejándose también en su religión.

Como símbolo de la colectividad construyen grandes mausoleos de piedra y, sobre todo, tierra, emulando a la naturaleza y las cuevas naturales, para soterrar a las personas difuntas. En un alarde de trabajo colectivo que demuestra la cohesión social e ideológica entre todos los miembros que conforman esta sociedad.

El inicio de nuestra historia comienza, como decimos, allá por el 4500 la. C., hace ya más de 7000 años pero continúa desarrollándose hasta el 1000 A. C. Como es lógico y de imaginar en esos 4000 años en los que dura la ocupación prehistórica de Sete Camiños pasarían muchas cosas y evolucionarían las ideologías y las religiones sin duda.

El más importante canje en las sociedades campesinas que ocupan nuestro territorio fue la implantación de la metalurgia, en torno al año 2.500 a.C.

El primer metal que aparece en el registro arqueológico es el cobre y más adelante se produce un cambio cuantitativo con la invención del bronce, fruto de la aleación entre el estaño y el cobre.

Con la llegada de las herramientas y las armas de metal se implantó el individualismo; las personas poseedoras de las nuevas armas metálicas se situaron sobre los demás, haciéndose jefes militares. La investigación arqueológica habla de la implantación de una casta de guerreros.

Las nuevas tecnologías producen incrementos de población y aun mayor competencia sobre los territorios como consecuencia de la necesidad de roturación de más extensiones de terreno para cultivar.

En esta coyuntura de inestabilidad social surgen los petróglifos, como una evolución de la religión anterior donde los colectivos pretenden apropiarse de los territorios indicando al resto y a los dioses su existencia.

Dibujan y enmarcan sus armas en las rocas como un símbolo disuasorio sobre los posibles visitantes ajenos que se acerquen.

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