Los Túmulos

Uno de los yacimientos arqueológicos más representativos de que se pueden ver en el Espacio Natural y Arqueológico de Sete Camiños son los túmulos.

Se trata de enterramientos colectivos de época neolítica, son los yacimientos más antiguos de la ruta, construídos hace ya más de 6000 años. Las cronologías más antiguas para estos yacimientos se corresponden con los años centrales de V milenio a.C.

Las personas que habitaban Sete Camiños en esa época poseían una religión muy desarrollada, y extendida por toda la fachada atlántica de Europa, enfocada hacia la muerte. Este modelo de pensamiento hacía que las personas difuntas de la colectividad se soterraran en mausoleos de piedra y tierra para la resurrección de su "espíritu" en otra vida.

Para esta nueva vida se consideraba que la persona iba a necesitar de sus pertenencias y objetos más preciados y por eso el enterramiento iba acompañado de un rico ajuar compuesto por todo lo que la persona difunta iba a necesitar en el más allá: hachas pulimentades, cerámica, joyería, herramientas, arcos y flechas ...

Las construcciones funerarias consisten en un montículo de tierra, cuidadosamente seleccionada y cribada: el túmulo, que suele tener en su interior una estructura hecha con grandes piedras, ortóstatos, más o menos compleja: la cámara funeraria. En el exterior, el túmulo también puede contar con un anillo de piedra o estar recubierto completamente por una coraza de piedras.

Se trataba casi siempre de sepulturas colectivas, pertenecientes a un grupo o familia, normalmente erigidas en las zonas de tránsito de los montes, por lo que es frecuente encontrarlas asociadas a senderos y caminos tradicionales.

Con la evolución de la agricultura se van reconociendo los astros y la influencia de estos sobre las cosechas, y en derivación sobre la vida de las personas. Esta religión de los muertos reflejada en los túmulos ya valoraba la salida y la puesta de sol y el reconocimiento de los solsticios, las cámaras de las tumbas tienen casi todo una orientación hacia el este y sudeste, a la salida de sol, con toda su carga simbólica en relación con la iluminación de las cámaras funerarias y el "nuevo nacimiento".

Con el paso de tiempo las cámaras funerarias evolucionan hacia los grandes mausoleos conocidos como dólmenes, en lo que se dio en llamar cultura megalítica (de mega, grande, y lítos, piedra, literalmente piedra grande). Pero el más común y representativo en nuestra geografía inmediata para esta época, y como ejemplo tenemos el Espacio Natural y Arqueológico de Sete Camiños, son los túmulos, un túmulo de tierra que alberga a la cámara funeraria de la colectividad, de dimensiones reducidas y más discretas que los yacimientos famosos de ese período encontradas en Bretaña, Portugal y, en nuestra geografía más inmediata, ejemplarizadas en el ayuntamiento coruñés de Vimianzo.

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